
Aunque hay muchísimas otras cosas que son más divertidas, estudiar es un deber inaplazable. En los años escolares se juega el futuro, pues en esta corta época se decide lo que se es el resto de la vida.
Se debe tener un motivo para estudiar. Y ese motivo ha de salir de uno mismo. Los premios y los castigos pueden ser eficaces, pero a la larga no son lo decisivo.
Se debe tener un motivo para estudiar. Y ese motivo ha de salir de uno mismo. Los premios y los castigos pueden ser eficaces, pero a la larga no son lo decisivo.

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